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El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR) cambia las reglas del juego para miles de empresas. Ya no basta con fabricar un envase reciclable: será necesario demostrar documentalmente su conformidad, justificar las decisiones de diseño, incorporar nuevos requisitos de sostenibilidad y adaptarse a un calendario de obligaciones que se extenderá hasta 2040.
La adaptación a este nuevo marco normativo no afectará únicamente a los fabricantes de envases. También implicará a empresas que utilizan envases para comercializar sus productos, así como a numerosos agentes de la cadena de valor, desde proveedores de materiales y fabricantes de productos envasados hasta distribuidores, operadores logísticos y gestores de residuos.
En este artículo analizamos a quién afecta el nuevo Reglamento europeo de envases, cuáles son los principales cambios que introduce y cómo la tecnología puede ayudar a las empresas a adaptarse a este nuevo escenario regulatorio.
El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases, conocido también por sus siglas en inglés PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation), es el nuevo marco normativo de la Unión Europea destinado a reducir el impacto ambiental de los envases y avanzar hacia un modelo de economía más circular y eficiente en el uso de los recursos.
Su aprobación responde a un desafío cada vez más relevante: el continuo aumento de los residuos de envases generado en Europa y la necesidad de reducir el consumo de materias primas vírgenes. Para hacer frente a esta situación, la Unión Europea ha impulsado una estrategia que prioriza la prevención de residuos, la reutilización, el reciclaje de alta calidad y el uso más eficiente de los materiales a lo largo de todo el ciclo de vida de los envases.
El PPWR forma parte de iniciativas estratégicas como el Pacto Verde Europeo (European Green Deal) y el Plan de Acción para la Economía Circular, cuyo objetivo es acelerar la transición hacia una economía más sostenible, competitiva y climáticamente neutra.
Hasta ahora, el marco regulatorio estaba definido por la Directiva 94/62/CE sobre envases y residuos de envases, que impulsó la prevención, la reutilización y, especialmente, el reciclaje mediante objetivos comunes para los Estados miembros. Sin embargo, al tratarse de una directiva, cada país debía transponerla a su legislación, dando lugar a diferencias en su aplicación.
Esta Directiva es sustituida por el Reglamento (UE) 2025/40, lo que supone un cambio de paradigma en la política europea sobre envases. Aunque mantiene el objetivo de reducir su impacto ambiental, amplía significativamente el alcance de la normativa y adopta un enfoque integral que abarca todo el ciclo de vida del envase.
Al tratarse de un reglamento europeo, sus disposiciones son directamente aplicables en todos los Estados miembros, estableciendo un marco regulatorio único y armonizado para todos los operadores económicos.
Pero el cambio más importante va más allá del ámbito jurídico. Mientras que la normativa anterior estaba orientada principalmente a la gestión de los residuos de envases, el nuevo Reglamento introduce requisitos que afectan a todas las fases de la cadena de valor: desde el diseño y la fabricación hasta la reutilización, la recogida, el reciclaje y la reincorporación de los materiales al mercado.
La siguiente tabla resume los principales tipos de operadores económicos recogidos en el PPWR y las obligaciones a las que éstos están sujetos para su cumplimiento:
| OPERADOR ECONÓMICO | PAPEL EN LA CADENA DE SUMINISTRO | PRINCIPALES OBLIGACIONES |
|---|
| Fabricante | Diseña, fabrica o comercializa un envase bajo su nombre o marca. | Es el principal responsable de demostrar que el envase cumple el Reglamento. Para ello, no basta con diseñar un envase conforme al PPWR, también debe disponer de la documentación técnica, la Declaración UE de Conformidad y los procedimientos necesarios para garantizar que todos los envases comercializados mantienen ese cumplimiento a lo largo del tiempo. |
| Proveedor | Suministra materiales, componentes o envases a un fabricante. | Su función consiste en suministrar materiales, componentes e información técnica fiable que permitan al fabricante cumplir sus obligaciones y acreditar la conformidad del envase. |
| Importador | Introduce en el mercado de la UE envases o productos envasados procedentes de terceros países. | Antes de introducir productos procedentes de terceros países en el mercado europeo, debe verificar que el fabricante ha cumplido las obligaciones establecidas por el PPWR y que dispone de la documentación que acredita la conformidad del envase. De este modo, actúa como un segundo nivel de control para garantizar que únicamente se comercialicen envases conformes en la Unión Europea. |
| Distribuidor | Comercializa envases o productos envasados dentro de la cadena de suministro. | Es responsable de actuar con la diligencia debida para evitar que se comercialicen productos que incumplan el Reglamento. Si detecta una posible falta de conformidad, tiene la obligación de no comercializar el envase y de colaborar en la adopción de las medidas correctoras necesarias. |
| Representante autorizado | Actúa en nombre del fabricante respecto a determinadas obligaciones. | Su función consiste en actuar en nombre del fabricante para aquellas tareas que este le haya delegado expresamente mediante un mandato escrito, especialmente en materia de documentación, comunicación y cooperación con las autoridades competentes. |
| Prestador de servicios logísticos de cumplimiento | Almacena, embala, direcciona y expide productos para terceros. | Desempeña un papel fundamental para garantizar la trazabilidad y la vigilancia del mercado, especialmente en las operaciones de comercio electrónico y logística externalizada. Cuando no exista otro operador económico establecido en la Unión Europea que asuma las obligaciones correspondientes, su responsabilidad adquiere una relevancia especial. |
Aunque el Reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025, la mayoría de sus disposiciones comienzan a aplicarse desde el día 12 de agosto de 2026 , por lo que este fecha se considera el inicio de su aplicación general.
No obstante, el PPWR prevé un calendario progresivo con nuevos requisitos y objetivos durante los próximos años para facilitar la transición hacia un modelo de envases más sostenible y plenamente integrado en la economía circular:
Con el fin de facilitar una aplicación uniforme del Reglamento, la Comisión Europea publicó el pasado mes de junio un primer Documento de orientación en el que aclara numerosas cuestiones prácticas relacionadas con la interpretación del PPWR, las obligaciones de los operadores económicos y la aplicación de determinados requisitos técnicos. Este artículo se ha basado, tanto el contenido íntegro del Reglamento, como las principales aclaraciones recogidas en dicha guía oficial.
El Capítulo II del Reglamento (UE) 2025/40 establece los nuevos requisitos de sostenibilidad y etiquetado que deberán cumplir los envases comercializados en la Unión Europea. Su objetivo es reducir el impacto ambiental de los envases durante todo su ciclo de vida, fomentando el ecodiseño, la reutilización, el reciclaje y un uso más eficiente de los recursos.
Éstas son, de una manera resumida, las principales exigencias en materia de sostenibilidad y etiquetado que introduce el PPWR para los envases que se diseñen, fabriquen y comercialicen:

Evaluación de la conformidad
Es necesario procedimentar y verificar que los envases cumplen las exigencias establecidas antes de su comercialización.

Restricciones sobre sustancias
Se restringe el uso de determinadas sustancias para proteger la salud humana y reducir el impacto ambiental de los envases.

Requisitos de reciclabilidad
Los envases deberán diseñarse para que puedan reciclarse de forma efectiva al final de su vida útil.

Contenido mínimo de plástico reciclado
Determinados envases de plástico deberán incorporar un porcentaje mínimo de material reciclado.

Requisitos de compostabilidad
Algunos tipos de envases deberán ser compostables conforme a los requisitos establecidos por el Reglamento.

Minimización del peso y volumen
Los envases deberán minimizar su peso y volumen sin comprometer su funcionalidad ni la protección del producto.

Requisitos aplicables a los envases reutilizables
Los envases reutilizables deberán cumplir requisitos específicos para garantizar múltiples ciclos de uso.

Nuevos requisitos de etiquetado
El etiquetado deberá facilitar la correcta separación de los residuos y aportar información armonizada en toda la UE.

Declaración UE de conformidad
Documento mediante el que el operador responsable declara que el envase cumple los requisitos aplicables del PPWR.

Documentación técnica
Deberá recopilar toda la información técnica necesaria para demostrar el cumplimiento del Reglamento.
La siguiente tabla detalla de una manera más concreta qué aspectos define el PPWR en torno a cada uno de los requisitos mencionados y cuál es la base normativa que los rige:
| REQUISITO | QUÉ ESTABLECE CONCRETAMENTE EL PPWR |
|---|
| 1. Evaluación de la conformidad (Base normativa: Arts. 15.2 y 38; anexo VII) | Antes de introducir un envase en el mercado, el fabricante debe aplicar un procedimiento de control interno de la producción. Debe evaluar el cumplimiento de los requisitos de los artículos 5 a 12, elaborar la documentación técnica y asumir la responsabilidad sobre la conformidad del envase. |
| 2. Restricciones sobre las sustancias presentes en los envases (Base normativa: Art. 5.) | Los envases deben fabricarse minimizando la presencia y concentración de sustancias preocupantes en sus materiales y componentes. Además, el Reglamento fija límites para la suma de plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente y establece restricciones específicas sobre PFAS en envases destinados a entrar en contacto con alimentos. |
| 3. Requisitos de reciclabilidad (Base normativa: Art. 6) | Todos los envases deberán ser reciclables. Para ello tendrán que estar diseñados para el reciclado de materiales y, cuando se conviertan en residuos, poder recogerse separadamente, clasificarse y reciclarse a escala. Desde 2030 deberán alcanzar los grados A, B o C; desde 2038, únicamente A o B, salvo las excepciones previstas. |
| 4. Contenido mínimo de plástico reciclado (Base normativa: Arts. 7.1, 7.2, 7.4 y 7.5) | Desde 2030, las partes plásticas de los envases deberán contener plástico reciclado posconsumo: 30% en envases sensibles al contacto cuyo componente principal sea PET; 10% en otros envases sensibles al contacto; 30% en botellas de bebidas de un solo uso; y 35% en los demás envases de plástico. Para 2040, los porcentajes pasan al 50%, 25%, 65% y 65%, respectivamente. Se calculan como promedio por planta de fabricación y año, con las excepciones previstas en el artículo 7. |
| 5. Requisitos de compostabilidad (Base normativa: Art. 9 y arts. 3.1.1.f) | A más tardar, el 12 de febrero de 2028, deberán ser compatibles con el compostaje industrial las bolsas permeables de té y café, las monodosis permeables de café o té y las etiquetas adhesivas colocadas en frutas y hortalizas. Los Estados miembros podrán exigir también compostabilidad a las bolsas de plástico muy ligeras y a otros envases, dentro de las condiciones del artículo 9. Por tanto, no existe una obligación general para todos los envases compostables. |
| 6. Minimización del peso y volumen de los envases (Base normativa: Art. 10 y anexo IV) | Desde el 1 de enero de 2030, los envases deberán diseñarse reduciendo su peso y volumen al mínimo necesario para mantener su funcionalidad. El fabricante tendrá que justificar en la documentación técnica por qué no es posible una reducción adicional sin comprometer criterios como protección del producto, seguridad, higiene, fabricación, logística o información obligatoria. El espacio vacío no se considera funcional cuando sólo sirve para aumentar el volumen aparente. |
| 7. Requisitos aplicables a los envases reutilizables (Base normativa: Arts. 11 y 26; anexo VI) | Para considerarse reutilizable, el envase debe haber sido concebido para múltiples rotaciones, poder reacondicionarse y mantener sus funciones y características durante los ciclos previstos. También debe poder vaciarse, recargarse o rellenarse de forma segura y ser reciclable cuando se convierta en residuo. Su conformidad debe acreditarse en la documentación técnica. La puesta en el mercado como reutilizable se complementa con la obligación de disponer de un sistema de reutilización conforme al anexo VI. |
| 8. Nuevos requisitos de etiquetado (Base normativa: Art. 12.1-12.3) | Desde el 12 de agosto de 2028, o desde la fecha posterior que resulte de los actos de ejecución, los envases deberán llevar una etiqueta armonizada que informe de su composición material para facilitar la separación por el consumidor. Los envases reutilizables deberán identificarse como tales y ofrecer mediante QR u otro soporte digital información sobre el sistema de reutilización, puntos de recogida y seguimiento de rotaciones. |
| 9. Declaración UE de conformidad (Base normativa: Arts. 15.2, 15.3 y 39; anexo VIII) | Una vez demostrada la conformidad, el fabricante debe emitir una declaración UE conforme al modelo del anexo VIII. En ella declara que se cumplen los requisitos aplicables de los artículos 5 a 12, identifica el envase, recoge las normas o especificaciones utilizadas y asume la responsabilidad por su conformidad. Debe conservarse durante 5 años para envases de un solo uso y 10 años para envases reutilizables. |
| 10. Documentación técnica (Base normativa: Art. 15.2 y anexo VII) | El fabricante debe elaborar documentación que permita evaluar la conformidad del envase y que incluya un análisis de los riesgos de incumplimiento. Debe describir el diseño, la fabricación y el funcionamiento del envase, incorporar planos, especificaciones, normas aplicadas, cálculos, ensayos y demás evidencias pertinentes. También debe contener las justificaciones específicas exigidas para reciclabilidad, contenido reciclado, minimización y reutilización. |
El cumplimiento del Reglamento (UE) 2025/40 no implica únicamente adaptar procedimientos administrativos o incorporar nuevos requisitos documentales, en muchos casos, supondrá abordar auténticos retos tecnológicos que afectarán al diseño de los envases, la selección de materiales, los procesos de fabricación, la validación de prestaciones o la gestión de la información técnica.
Y todo ello, sin comprometer: la funcionalidad del envase, la seguridad del producto, la eficiencia de los procesos industriales, la competitividad del negocio. Entre los principales retos tecnológicos destacan los siguientes:
El PPWR exige que todos los envases sean reciclables y establece criterios armonizados para evaluar su reciclabilidad. Esto obligará a muchas empresas a replantear el diseño de sus envases, reduciendo la complejidad de determinadas estructuras, eliminando elementos que dificultan el reciclado y favoreciendo soluciones compatibles con las infraestructuras de reciclaje existentes.
Desde un punto de vista técnico, este proceso de rediseño requerirá analizar materiales, geometrías, sistemas de cierre, etiquetas, adhesivos y otros componentes que pueden condicionar la reciclabilidad del conjunto.
Desde un punto de vista de negocio, anticipar estos cambios desde las primeras fases de diseño permite evitar rediseños posteriores, reducir costes de desarrollo y minimizar el riesgo de que un envase deje de cumplir los requisitos regulatorios en futuras revisiones.
El Reglamento establece porcentajes mínimos de plástico reciclado posconsumo para determinados envases de plástico, con objetivos progresivos a partir de 2030.
Alcanzar estos niveles supone un importante reto tecnológico, ya que la incorporación de material reciclado deberá garantizar que el nuevo material mantiene las propiedades mecánicas, químicas, funcionales y estéticas necesarias para preservar la calidad del producto, la seguridad durante su uso y la viabilidad del proceso de fabricación.
Validar correctamente estos materiales desde las primeras etapas del desarrollo reduce el riesgo de incidencias durante la industrialización y evita modificaciones posteriores del envase.
La minimización del peso y volumen de los envases constituye otro de los principios fundamentales del PPWR. El reto tecnológico consiste en reducir la cantidad de material empleado sin afectar a la resistencia mecánica, la protección del producto, la logística o la experiencia de uso. Alcanzar este equilibrio exigirá optimizar tanto el diseño estructural como la selección de materiales y los procesos de fabricación.
Además, una correcta optimización del envase puede contribuir a reducir el consumo de materias primas, mejorar la eficiencia logística y disminuir los costes asociados al transporte y almacenamiento.
El Reglamento impulsa la reutilización de los envases, que deberán diseñarse para soportar múltiples ciclos de uso manteniendo sus prestaciones y garantizando un funcionamiento seguro durante toda su vida útil.
Esto plantea importantes desafíos relacionados con la selección de materiales, la durabilidad y resistencia al desgaste, el reacondicionamiento, la trazabilidad, la logística inversa o la integración de los envases en sistemas eficaces de reutilización.
La adaptación al PPWR no afectará únicamente al diseño del envase, sino también a los procesos industriales asociados a su fabricación y control de calidad. La incorporación de nuevos materiales, la implantación de soluciones reutilizables o la necesidad de garantizar una calidad constante en la producción pueden requerir la revisión de procesos, parámetros de fabricación y sistemas de control para asegurar que todos los envases comercializados mantienen las prestaciones exigidas por el Reglamento.
Planificar esta adaptación con suficiente antelación permite reducir el impacto sobre la producción, minimizar interrupciones y distribuir las inversiones de forma progresiva conforme avance el calendario de aplicación del PPWR.
El PPWR no solo exige cumplir determinados requisitos, sino también poder demostrarlo. Para ello, las empresas deberán realizar la evaluación de la conformidad, elaborar la documentación técnica, emitir la Declaración UE de Conformidad y disponer de los ensayos, cálculos y demás evidencias que acrediten el cumplimiento de los requisitos aplicables antes de comercializar sus envase.
Aunque el PPWR afecta a prácticamente todos los envases comercializados en la Unión Europea, algunos tipos de envase afrontan retos tecnológicos especialmente relevantes. A continuación se mencionan 5 ejemplos donde la innovación en materiales, diseño, simulación y validación será clave para cumplir el Reglamento sin comprometer las prestaciones del envase:
Ejemplos: hamburguesas, patatas fritas, pizzas, bollería, quesos, embutidos, comida preparada, salsas.
Reto tecnológico: necesitan barreras frente a grasa, aceite, agua y vapor de agua. En papeles y cartones, conseguir estas propiedades puede requerir recubrimientos, laminados o estructuras multicapa que dificultan el reciclado. Además, el PPWR restringe determinados PFAS en envases destinados al contacto con alimentos a partir del 12 de agosto de 2026.
Solución: desarrollar recubrimientos y materiales alternativos que proporcionen las mismas propiedades de barrera sin comprometer la reciclabilidad.
Ejemplos: bolsas de snacks, envases de café, sobres de salsas, envases de productos infantiles, pouches.
Reto tecnológico: esas estructuras son excelentes desde el punto de vista funcional, pero pueden ser difíciles de separar y reciclar. El PPWR introduce requisitos obligatorios de reciclabilidad y establece que los envases deberán diseñarse para el reciclado. A partir de 2030 se aplican los criterios de diseño para el reciclado previstos por el Reglamento.
Solución: desarrollar estructuras monomaterial o soluciones de materiales compatibles entre sí que mantengan las prestaciones del envase original.
Ejemplos: palés, cajas de transporte, film estirable y retráctil, flejes, cantoneras, bidones, contenedores y embalajes para componentes industriales.
Reto tecnológico: el PPWR impulsa la reducción del peso y volumen de los embalajes, así como su reutilización y reciclabilidad. El reto consiste en minimizar el uso de materiales sin comprometer la protección del producto durante el almacenamiento y el transporte.
Solución: optimizar el diseño de los embalajes mediante simulación y ecodiseño, desarrollar materiales más sostenibles y validar su comportamiento con ensayos mecánicos y de transporte, garantizando la protección del producto con un menor consumo de recursos.
La siguiente infografía sintetiza de una manera más visual los retos tecnológicos que supone para las empresas afectadas por el nuevo PPWR su cumplimiento:
Ejemplos: envases reutilizables para comida para llevar, vasos reutilizables para eventos, cajas para comercio electrónico, cajas logísticas retornables, palés de plástico reutilizables y botellas rellenables para bebidas.
Reto tecnológico: el PPWR impulsa la reutilización y el rellenado en determinados sectores, lo que exige envases capaces de soportar múltiples ciclos de uso, transporte y lavado sin perder sus prestaciones mecánicas, de barrera o de seguridad. Además, es necesario demostrar su durabilidad y gestionar su trazabilidad a lo largo de todo su ciclo de vida.
Solución: desarrollar envases reutilizables mediante nuevos materiales y ecodiseño, validar su comportamiento con ensayos de resistencia, envejecimiento y lavado, e incorporar tecnologías de trazabilidad (RFID, Data Matrix o IoT) para gestionar y monitorizar su reutilización.
La siguiente infografía sintetiza de una manera más visual los retos tecnológicos que supone para las empresas afectadas por el nuevo PPWR su cumplimiento:
Ejemplos: botellas para bebidas, envases para productos de limpieza, cosméticos, detergentes, envases alimentarios rígidos y otros envases de plástico de un solo uso.
Reto tecnológico: el PPWR establece objetivos de contenido mínimo de plástico reciclado para determinadas categorías de envases. El reto consiste en incorporar material reciclado sin comprometer las propiedades mecánicas, la procesabilidad, la apariencia o la seguridad del envase, especialmente en aplicaciones para contacto alimentario.
Solución: desarrollar nuevas formulaciones con materiales reciclados, caracterizar sus propiedades físico-químicas y validar su comportamiento mediante ensayos de laboratorio, optimizando el equilibrio entre prestaciones técnicas, reciclabilidad y cumplimiento de los requisitos del PPWR.
La siguiente infografía sintetiza de una manera más visual los retos tecnológicos que supone para las empresas afectadas por el nuevo PPWR su cumplimiento:
Afrontar los desafíos tecnológicos derivados del nuevo Reglamento sobre envases implica combinar conocimientos en ingeniería, materiales, fabricación, sostenibilidad y validación experimental. En este contexto, los centros tecnológicos desempeñan un papel fundamental como socios de I+D, proporcionando las capacidades científicas y tecnológicas necesarias para reducir los riesgos asociados al desarrollo de nuevos envases y acelerar su llegada al mercado.
El ITA acompaña a las empresas durante todo el proceso de adaptación al Reglamento, desde las primeras fases de diseño hasta la validación final del cumplimiento, combinando actividades de investigación, desarrollo, ensayo e innovación tecnológica.
La siguiente infografía sintetiza de una manera visual la correspondencia entre los retos tecnológicos que supone para las empresas la entrada en vigor del nuevo PPWR y algunas de las capacidades clave del ITA:

A continuación, se va a explicar de manera más detallada dichas capacidades tecnológicas del ITA y su aplicación directa al nuevo reglamento de envases:
La adaptación al Reglamento puede exigir el rediseño parcial o completo de un envase para reducir su peso y volumen, mejorar su reciclabilidad, facilitar su reutilización o eliminar componentes que dificultan la separación y el tratamiento al final de su vida útil.
Este proceso no consiste únicamente en sustituir un material por otro, es necesario reconsiderar de forma conjunta la geometría, el espesor, las uniones, los cierres, las etiquetas, los adhesivos, los recubrimientos y la interacción entre el envase y el producto que contiene. El ITA puede aportar valor gracias a su experiencia en:
El objetivo no es únicamente obtener un envase formalmente más sostenible, sino mantener funciones críticas como la contención, protección, manipulación, apilamiento, transporte, conservación y seguridad del producto.
Además, esta visión integral permite reducir el riesgo de que una mejora ambiental genere fallos funcionales, problemas logísticos o incrementos de coste en otras etapas.
El uso de plástico reciclado, materiales biobasados, formulaciones con menor impacto ambiental o soluciones compostables puede modificar de forma importante el comportamiento del envase.
Además, la utilización de estos materiales deberá permitir cumplir los porcentajes mínimos de contenido reciclado establecidos por el PPWR cuando resulten de aplicación.
La variabilidad de las materias primas secundarias, la presencia de contaminantes, la degradación acumulada durante procesos anteriores o la incompatibilidad entre polímeros pueden afectar a la procesabilidad, la resistencia, la estabilidad dimensional, el envejecimiento y la apariencia final.
El ITA trabaja en el desarrollo, caracterización y modelado de materiales como polímeros técnicos, elastómeros, adhesivos, papel y cartón, y dispone de la infraestructura necesaria para preparar muestras, formular mezclas y estudiar aditivos o recubrimientos funcionales. Aportamos valor realizando estas actividades:
Cuando el proyecto requiere obtener muestras o formulaciones experimentales, el ITA dispone de equipamiento para mezcla, extrusión, inyección de probetas, calandrado, filamentado y prensado, lo que permite desarrollar y comparar materiales antes de avanzar hacia su industrialización.
La simulación permite estudiar el comportamiento del envase antes de fabricar sucesivas iteraciones físicas. Resulta especialmente útil cuando se pretende reducir material, modificar geometrías, introducir nuevos materiales o asegurar que un envase reutilizable mantiene sus prestaciones durante múltiples ciclos.
El ITA cuenta con competencias en cálculo y simulación avanzada para evaluar la funcionalidad, durabilidad y comportamiento a largo plazo de componentes y productos. Aplicada a los envases, esta capacidad puede incluir:
La simulación ayuda a descartar alternativas poco viables, identificar las variables críticas y concentrar los ensayos físicos en las soluciones con mayor potencial.
También permite justificar técnicamente determinadas decisiones de diseño, como la reducción de peso o la modificación de geometrías, antes de proceder a su validación experimental.
El PPWR exige que las empresas puedan demostrar que sus envases cumplen los requisitos establecidos por el Reglamento. Para ello, no basta con diseñar una solución teóricamente válida, es necesario verificar experimentalmente que los materiales, componentes y envases ofrecen las prestaciones esperadas y generar evidencias objetivas que respalden su conformidad.
Estas evidencias constituyen una parte esencial de la documentación técnica y del procedimiento de evaluación de la conformidad exigidos por el Reglamento.
El ITA realiza análisis experimentales y ensayos para validar materiales, componentes, sistemas y productos, evaluando propiedades mecánicas, físicas, químicas, térmicas y ambientales en función de los requisitos específicos de cada aplicación:
A) Caracterización de materiales
B) Ensayos mecánicos y funcionales
C) Ensayos de durabilidad y comportamiento ambiental
D) Análisis de fallo
Además, es interesante apuntar que el ITA ha reforzado recientemente sus capacidades acreditadas para ensayos de biodegradabilidad y desintegración, .
Dichas capacidades nos permiten evaluar de forma rigurosa el comportamiento de determinadas soluciones sostenibles basadas en materiales biodegradables.
El análisis del ciclo de vida (ACV) no constituye por sí mismo un requisito general obligatorio del PPWR, pero sí puede ser una herramienta de apoyo muy útil para comparar alternativas que ya resulten técnica y normativamente viables. Su utilidad se encuentra, por ejemplo, en:
El enfoque del ITA reside en integrar el análisis ambiental dentro del propio proceso de desarrollo tecnológico. Esto permite comparar alternativas no solo desde la perspectiva ambiental, sino también considerando su viabilidad técnica, su comportamiento funcional, su procesabilidad y su posible implantación industrial.
La incorporación de materiales reciclados, la reducción del peso del envase, el empleo de nuevas formulaciones o el desarrollo de soluciones reutilizables pueden impactar directamente en algunos procesos productivos como la procesabilidad del material, los tiempos de ciclo, la calidad del producto final, el consumo energético o la productividad de la instalación.
El ITA acompaña a las empresas durante la fase de industrialización, ayudando a validar que las nuevas soluciones desarrolladas pueden implantarse con garantías en un entorno de fabricación real:
A) Optimización de procesos de fabricación
B) Escalado e industrialización
C) Validación y optimización del proceso productivo
La adaptación al PPWR incrementará significativamente las obligaciones relacionadas con la gestión de la información técnica. Las empresas deberán recopilar, conservar y mantener actualizada la documentación necesaria para demostrar la conformidad de sus envases, incluyendo: información sobre materiales, contenido reciclado, ensayos, evaluación de la conformidad y modificaciones del diseño.
El ITA desarrolla soluciones de digitalización orientadas a la gestión inteligente del dato industrial, facilitando la integración, explotación y trazabilidad de la información generada durante todo el ciclo de vida del envase. Estas capacidades pueden aplicarse a los siguientes aspectos:
A) Gestión de la información técnica
B) Trazabilidad de productos y materiales
C) Analítica avanzada y explotación del dato
Un buen ejemplo de todas nuestras capacidades en el diseño y desarrollo de envases ello es el proyecto BioPackMan, cuyo objetivo es desarrollar nuevos materiales biodegradables para envases que igualen el rendimiento de los plásticos convencionales, pero con menor impacto ambiental. Las actividades que realiza el ITA dentro del proyecto se centran en:
El Reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y será aplicable con carácter general a partir del 12 de agosto de 2026. No obstante, algunos requisitos se implantarán de forma progresiva durante los años siguientes.
Afecta a prácticamente todos los operadores de la cadena de valor del envase: fabricantes, importadores, distribuidores, productores de productos envasados, proveedores de envases y otros agentes implicados en su comercialización y gestión al final de su vida útil.
Sí. El Reglamento establece que todos los envases comercializados en la Unión Europea deberán ser reciclables y cumplir determinados criterios de diseño para facilitar su reciclado efectivo.
Sí, para determinadas categorías de envases de plástico el PPWR fija porcentajes mínimos de contenido reciclado que deberán alcanzarse de forma progresiva.
No todos. El Reglamento prohíbe determinados formatos de envases de un solo uso considerados evitables, mientras que para otros establece objetivos de reducción o reutilización.
Las empresas deberán disponer de documentación técnica que demuestre el cumplimiento de los requisitos aplicables, así como de la correspondiente declaración UE de conformidad cuando resulte exigible.
En muchos casos, sí. Será necesario generar evidencias objetivas mediante ensayos, evaluaciones y procedimientos de conformidad que acrediten que el envase cumple los requisitos establecidos por el Reglamento.
No necesariamente. Dependerá del tipo de envase, de los materiales empleados y de los requisitos específicos que le resulten aplicables. Cada empresa deberá evaluar si sus envases cumplen las nuevas exigencias de reciclabilidad, contenido reciclado, minimización, reutilización o etiquetado establecidas por el Reglamento.
La mejor estrategia consiste en anticiparse: revisar el diseño de los envases, evaluar los materiales utilizados, adaptar los procesos industriales, validar técnicamente las soluciones y preparar la documentación necesaria para demostrar la conformidad.
El PPWR seguirá desarrollándose mediante actos delegados, actos de ejecución, normas armonizadas y nuevos documentos de orientación publicados por la Comisión Europea. Por ello, las empresas deberán realizar un seguimiento continuo de la evolución del marco regulatorio para garantizar el cumplimiento de los nuevos requisitos que se vayan aprobando.
Ponte en contacto con nosotros a través del siguiente formulario y te ayudaremos a superar los retos tecnológicos que implica la entrada en vigor del nuevo Reglamento 2025/40 sobre envases:
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